Té, meditación y ciencia.

Desde que el budismo se introdujo en China durante la dinastía Han, el té siempre ha jugado un papel muy importante en la vida de los monjes budistas.

Ellos aprendieron a cultivar árboles de té y a producir diferentes tipos de té de una calidad incomparable. Convirtieron la costumbre de beber té en un ritual, disolviendo la filosofía del budismo en cada taza de té que bebían. Además, como los monasterios budistas eran lugares muy concurridos por visitantes y estudiosos, los monjes pronto lograron difundir la costumbre de beber té entre todos los que los visitaban.

Como entonces y en la actualidad, los monjes budistas beben té porque necesitan mantener la mente despejada e hidratar el cuerpo durante largas meditaciones. Además, teniendo en cuenta los hábitos alimenticios tan estrictos que deben seguir en el monasterio usan el té como complemento de vitaminas y minerales. Sin embargo, esta bebida tiene un vínculo más profundo con la esencia del budismo y hoy tiene su explicación científica.

L-TEANINA

Además de otros ingredientes beneficiosos el té también contiene un aminoácido llamado L-teanina. La L-teanina es una sustancia muy valiosa porque puede estimular la actividad de las ondas alfa en el cerebro. Cuando estamos tranquilos y relajados emitimos esas ondas. Esto significa que la L-teanina puede ayudar a que nuestro cuerpo se relaje.

Pero ésta no es una forma de relajación que induce al sueño, al contrario, nos hace estar claros, alerta y activos. Mejora la concentración e incrementa la creatividad.

Establece un equilibrio entre cuerpo y mente.

MEDITAR

La estrecha relación entre el té y el budismo es evidente. Beber té facilita la meditación. Ayuda a mantener las mentes claras, enfocadas y activas para que podamos ingresar al mundo interior sin ser molestados por pensamientos intrusivos. Según la filosofía china, el estado de ánimo se puede transferir fácilmente a otros, por lo que una de las ideas centrales del budismo es mantener un estado de ánimo positivo y vivir en armonía con el medio ambiente.

ALTITUD

Reconociendo los numerosos beneficios del té, los monjes izing comenzaron a plantar árboles de té junto a templos budistas y monasterios en lo profundo del bosque de montaña. Casualmente, los mejores tés eran los que se cultivaban en laderas brumosas y a grandes altitudes. Eso se debe a que la niebla densa reduce la cantidad de sol, proporciona humedad y hace que las plantas contengan concentraciones más altas de L-teanina.

Los conocimientos que nos aporta el té son igual que sus matices, INFINITOS.


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